Francisco y Las Mariposas: “a pulmón y con amor a la tierra”

Francisco y Las Mariposas: “a pulmón y con amor a la tierra”

Una nueva finca ha nacido en el asentamiento Elpidio Gómez, del municipio de Palmira, en Cienfuegos. Allá no se habla de otra cosa. “Porque el hombre es bueno y sabe mucho, profesional”, alegan los guajiros del batey para significar la importancia del hecho, y rematan: “es lo mejor que hay por aquí”.

Francisco Oliva de la Concepción se llama el campesino que tanto revuelo causa en el pueblo. Está asociado a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) José Antonio Echeverría, y funge como dueño de “Las Mariposas”: 4,5 hectáreas (ha) de tierra que adquirió por usufructo y recién comenzó a explotar. Y sí, en algún sitio de su casa guarda el título de ingeniero agrónomo que ahora suda en los campos.

“Introducimos riego, nivelación, hicimos los trabajos topográficos, de drenaje y parcelas; acondicionamos toda el área y ya pueden verse los cultivos. Incluso, hemos realizado cosechas de ciclo corto: de boniato, col, tomate, frijoles, y vamos a seguir sembrando hasta ocupar la totalidad del terreno”, afirmó.

Oriundo de Quivicán, en la actual provincia de Mayabeque, Francisco se define como un hombre de raíz campesina. “Nací de la tierra, siento amor por ella, llevo intrínseca esa cultura. Las necesidades de hoy —dijo— imponen lo que hago. Es cuando toca dar todo de sí, lo que seamos capaces, en las condiciones más adversas. Apenas disponemos de recursos, no tenemos nada, pero lo hacemos con lo que podamos inventar”.

La falta de insumos y tecnologías para preparar el terreno, la pronunciada escasez de fertilizantes debido a la situación financiera provocada por el bloqueo norteamericano contra nuestro pueblo y el escenario pandémico actual y la irregular fuerza de trabajo (jóvenes del caserío no diestros en labores agrícolas), no han sido impedimentos para que “Las Mariposas” levante su vuelo y, en tan solo dos meses, obtenga producciones que ya comercializa a través del sistema empresarial de Acopio y de Frutas Selectas.

Para conseguirlo, entre otros métodos, Francisco usó “un desplazamiento de la capa vegetal en la misma nivelación y, donde estaba deteriorado, volvió a retroalimentarse con esa materia. Además, buscamos un equilibrio en cuanto a la fertilidad de los suelos, los cuales fueron muy maltratados desde los puntos de vista técnico y de explotación. No se consideró antes establecer un sistema de riego por gravedad, el más tradicional y con el que contamos en estos momentos”, comentó.

A la espera de la reactivación del central azucarero Elpidio Gómez, alma de la comunidad, el avezado productor aspira a retomar las enmiendas orgánicas que solían utilizarse en aquellos campos con los residuos del proceso industrial. “Mientras —dijo—, trabajamos para introducir el humus de lombriz y aprovechar los desechos de las vaquerías próximas; lo tenemos previsto a corto plazo con la intención de sembrar mucho plátano, alrededor de 2,5 ha. Para ello la tierra necesita otro ‘carisma’, porque todavía carece de potencial agrícola. Los suelos están erosionados, han perdido su estructura física y precisamos rescatarlos con el reciclaje superficial y la aplicación de principios agroecológicos”.

Convertir a “Las Mariposas” en finca de referencia nacional es uno de los mayores anhelos de Francisco. “Quiero que se vea el cambio, el antes y el después; pero un después con resultados, que revele el esfuerzo, el ímpetu, los deseos de salir hacia adelante, a pulmón y con amor a la tierra”, apuntó.

Por: Roberto Alfonso Lara / 5 de Septiembre Digital

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