Se ordena el desorden

El anuncio fue hecho por el Primer Ministro de la República, Manuel Marrero Cruz: “la dolarización de la economía cubana no es una opción”. Quienes confiamos en las medidas implementadas por el Gobierno, con el objetivo de ordenar la casa de todos, sabíamos que en algún momento se pondría coto al desorden.

En su momento -y es válido- se instó al empresariado en la Isla a buscar alternativas, a tener iniciativas, a romper el inmovilismo y se promulgaron Resoluciones con el propósito de soltar las riendas a la empresa estatal socialista, y parece que algunos en la búsqueda de ingresos olvidaron su verdadero objeto social.

En momentos en que el mercado interno está deprimido, muy deprimido en cuanto a la oferta de bienes y servicios, han aparecido ofertas en dólares en publicitadas páginas en internet, mediante plataformas digitales, a las cuales si se tiene acceso, se pueden adquirir productos deficitarios para el más común de los cubanos.

Inconcebible que la Agricultura, por ejemplo, comercialice en moneda libremente convertible, lo que no es capaz de garantizar en el mercado interno y que genera inconformidades lógicas entre la población, el cuestionamiento público de los enemigos ideológicos y hasta un mercado informal que se abastece de aquellos “pillos” que compran digital y revenden a precios astronómicos.

Muchos nos hemos quejado de las amarras con que el Estado cubano maneja la economía doméstica y es comprensible la lucidez de nuestros decisores para obrar de esa manera, pues quienes vivimos aquí tenemos la bien merecida mala fama de que o no llegamos, o nos pasamos y se hace evidente que la fértil imaginación de unos cuantos vio el filón para “aportar divisas” o ¿esconder su ineficiencia?

En Cuba la Tarea Ordenamiento dictaminó el flujo de moneda libremente convertible con la autorización expresa para aquellos sectores con necesidad de captar dinero fresco y revertirlo en la prosperidad común -y aunque parezca una contradicción, en ese caso se encuentra nuestro sistema de la Agricultura, que no acaba de dar pie con bola para equiparar oferta y demanda.

De acuerdo con lo expresado por el Jefe del Ejecutivo cubano, se revisarán empresas, productos y servicios que sin autorización se han lanzado a un mercado que se cuestiona en tiempos de escasez, porque en dólares no se paga en Cuba y somos más quienes para adquirirlos, tenemos que buscarlo -o no- en la informalidad que abusa de la remuneración mensual.

2022 está a las puertas y según lo dicho por Marrero Cruz y antes por el Viceprimer Ministro y titular de Economía, Alejandro Gil Fernández, hay que ordenar el desorden al año de implementar una Tarea que prometió un cambio radical en nuestras vidas, y lo ha hecho, pero de qué manera. Confianza y trabajemos para salir del bache, no hay de otra.

Por Boris L. García Cuartero / Perlavisión

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