Teatro de los Elementos: Hombres que sanan pueblos

Teatro de los Elementos: Hombres que sanan pueblos

Encontrarse en Crucecitas, asentamiento montañoso de Cumanayagua, en Cienfuegos, con José Oriol González Martínez, director general del Grupo de Teatro de Los Elementos, y su gente, es tan usual, como tomarse allí una taza de café puro.

El diálogo se impone de inmediato, para acercarnos al quehacer de esta “utopía” probada del teatro comunitario:

“Teatro de los Elementos, con una misión social, y que, curiosamente, no está en las ciudades ni se circunscribe a las salas, una suerte en estos tiempos. Hemos tenido la obligación de sumarnos a todo el proceso de transformación, gestión y beneficio a la población en las montañas.

“Desde el inicio de la epidemia participamos en la repartición de alimentos en el Sistema de Atención a la Familia (SAF); actores del grupo se unieron a la fumigación, y ahora, una selección de los nuestros hace cuatro asistencias al centro de Aislamiento de Cumanayagua, ubicado en la ‘Carlos Roloff’.

“También estamos vinculados al tema de la vacunación, y durante la intervención comunitaria los actores estuvieron allí, mientras esperaban, y hubo declamaciones, pequeñas acciones de danza, cuentan historias, y ese especial público agradece tales pinceladas artísticas, después de esta gran pausa en la que el coronavirus nos ha privado de juntarnos, de mirarnos, de compartir”.

Y el diálogo de sanación fluye, mientras respiramos aire puro, en plena montaña, cuando el presagio de aguacero es inminente.

“También participamos de ese gran anhelo de la nación que es el tema de hacer parir la tierra, y estamos desarrollando la agricultura como nunca antes. Tenemos programada la visita de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de Los Baños, quienes con 30 estudiantes convivirán en la sede, insertados al tema de la montaña, en busca de personajes pintorescos para que los alumnos puedan rodar sus documentales como práctica pre profesional.

“Nos han invitado a brindar espectáculos para el turismo, bajo un nuevo concepto de ‘Turismo más saludable y responsable’, y tendremos un contacto en la propia sede, y así continuaremos el proyecto Jobero verde, arte y vida. El grupo ha continuado manteniendo reuniones, con pequeños eventos, al cuidado de nuestros medios, y lo más importante, nos hemos mantenido cohesionados, sin desmovilizarnos, sin inercia, y con muchos sueños y planes, montando obras y apoyando la obra social”.

¿Qué opinión le merece a Oriol, el artista, la renovación del hospital de Crucecitas, ahora con la función de la sanación con ayuda del entorno natural?

“Cuando el Dr. Salvador Tamayo me comentó acerca del propósito de convertirlo en un curohotel, supe entonces que este hospital no moriría; verlo pasivo me creaba una preocupación. Me animó la idea, porque acá la gente no solo se curaría por la salud que irradiará, sino por el paisaje, el clima, la comunidad. Me parece muy acertada la idea, y generará desarrollo a esta comunidad, que es autóctona, con leyendas, que prestará servicios a los pobladores de la zona y que empleará. Estamos muy felices con este proyecto, porque como diría Martí, hay personas que son almas de montaña, y eso somos Teatro de Los Elementos, almas de montaña que sentimos por los montañeses”.

El campesino

Iroan Luis Cordero Rodríguez es el campesino, lo representa con todos los elementos: “Resulta difícil; precisamos para este trabajo de entrenamiento ejercicios de respiración, algo de yoga, y así poder dominar el cuerpo. Para el campesino, específicamente, usamos tierra y barro, y he aprendido del Chino Miguel, Ojeda, el Lolo, Yoel, Yaneisy, entre otros; de todos aprendí la técnica de las estatuas vivientes”.

Y finalmente tiene palabras de agradecimiento para el grupo, y en especial para Oriol, “a quien lo distingue su gran corazón de abrir puertas. Este del campesino es un personaje típico, que represento con mucho gusto y respeto. Ya llevo cinco años acá, y pienso continuar mi aprendizaje”.

Los acompaña Isnoel Yanes, actor y director artístico, quien prefiere más actuar que comentar, pero una cara reconocida en el escenario dramático y social de “Los Elementos”.

Qué enorme placer encontrarlos en su escenario natural, la montaña, y disfrutar del arte que ellos reparten a manos llenas, aun en medio de una epidemia, cuando más el hombre necesita de esos seres que sanan pueblos allá en lo profundo, en el alma.

Por: Magalys Chaviano Álvarez / 5 de Septiembre Digital

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