Un farmacéutico, primer universitario fusilado en la guerra la independencia de Cuba

Un farmacéutico, primer universitario fusilado en la guerra la independencia de Cuba

El 22 de noviembre se dedica en Cuba a rendir homenaje a los trabajadores farmacéuticos, día seleccionado por coincidir con el natalicio de Antonio Guiteras Holmes, uno de los profesionales de esa rama, que dedicó sus esfuerzos a promocionar el desarrollo de la farmacia, además de luchar por diversas conquistas de beneficio para el pueblo.

Aprovecho la fecha para recordar a un farmacéutico, que entregó su vida por la independencia de Cuba, me refiero al joven licenciado Francisco Figueroa Veliz, fusilado el 21 de febrero de 1870, por luchar contra el coloniaje español.

Ese hecho constituyó, según los archivos de la época, una de las páginas más dolorosas de la epopeya emancipadora y Figueroa Véliz, se convirtió en el primer graduado universitario fusilado en Cienfuegos.

El joven farmacéutico nació en la zona matancera de Nueva Bermeja, el 14 de septiembre de 1837, graduado en Filadelfia, Estados Unidos, revalidó su título en la Universidad de la Habana, tan pronto regreso a Cuba,

Y se estableció en Cartagena, poblado del municipio cienfueguero de Rodas, pero como su anhelo mayor era la independencia de la patria, su farmacia se convirtió en uno de los centros de mayor actividad en la lucha por la independencia.

Denunciado por fuerzas coloniales, fue avisado con tiempo para escapar, incorporándose a las fuerzas de Jesús del Sol, pero fue capturado el 8 de marzo de 1869 en una acción de guerra cuando atacaba “La Vega” con una pequeña partida y lo llevaron para la cárcel de Cienfuegos, donde estuvo once meses, cuentan los historiadores, que los españoles le propusieron que abandonara su ideal independentista y a cambio obtendría la libertad.

La historia deja constancia de que para Francisco Figueroa Veliz, el valor de un revolucionario valía más que su vida, por lo cual rechazó todos los ofrecimientos del enemigo, hasta que estos enfurecidos lo remitieron a un consejo de guerra, en el que fue condenado a la pena de muerte por fusilamiento por un tribunal militar, acusado del delito de infidencia.

Fue conducido por fuerzas del batallón de cazadores, por céntricas calles de la ciudad de Cienfuegos hasta la playa de Marsillán, donde fue pasado por las armas, en ese lugar del Prado cienfueguero, se levanta la Estatua de los Mártires, que recuerda el eterno agradecimiento del pueblo a los que le dieron la libertad.

Cuentan los historiadores, que en el momento que se escuchó la descarga mortífera, gritó con su potente voz “Viva Cuba libre”

Por: Manuel Varela Pérez / Periodista Jubilado

!Esperamos tus comentarios en Facebook, en Instagram, y tus RT en Twitter.
!Estamos en Telegram también!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.