22 de Julio de 1965: se nos fue Paulina Álvarez, la Emperatriz del danzonete

22 de Julio de 1965: se nos fue Paulina Álvarez, la Emperatriz del danzonete

Paulina había nacido en la ciudad de Cienfuegos, el 29 de junio de 1912, y aunque fue conocida por su nombre artístico su apelativo real era Raimunda Paula Peña Álvarez.

Desde muy joven dio muestras de sus prodigiosas facultades vocales y musicales. Ya adolescente, entonces radicada con su familia en La Habana, daba a conocer en la radio una versión muy personal del popular tema “El manisero”, de Moisés Simons.

La llamaron la Emperatriz del Danzonete, y con ese sobrenombre su público la identificó siempre, aunque con su excepcional voz podía interpretar todos los géneros cubanos.

Los primeros éxitos le llegarían con la Orquesta Elegante, del maestro Edelmiro Pérez, al interpretar como cantante solista el bolero “Lágrimas negras”, del ya conocido compositor Miguel Matamoros y la canción “Mujer divina”, del mexicano Agustín Lara.

Cuando el creador matancero José Manuel Aniceto Díaz compuso su primer danzonete llamado “Rompiendo la rutina”, seleccionó a esta singular cantante para que diera a conocer la nueva modalidad en la capital del país.

El musicólogo Raúl Martínez Rodríguez señala cómo curiosamente “Rompiendo la rutina” fue instrumentada y se le hicieron arreglos especialmente para la tesitura de Paulina. ¿Resultado? Fue tan sonado el éxito que desde entonces el género y el mismo tema sirvieron de identidad para la joven cantora.

Era además sonado el mérito porque en época en que primaban los cantantes masculinos en las grandes orquestas cubanas, una mujer como Paulina sentaba cátedra, a la vera de agrupaciones como la de Castillito, Ernesto Muñoz, Cheo Belén Puig, Hermanos Martínez y la de Neno González.

Su último momento en público ocurrió en el programa de televisión Música y Estrellas. Allí cantó y bailó con otra estrella de la música cubana, el gran Barbarito Diez y con una de las orquestas emblemáticas de Cuba, La Orquesta Aragón.

Pese a los años transcurridos el recuerdo de Paulina perdura, su afinada voz entonando “Danzonete, danzonete, yo quiero bailar contigo al compás del danzonete”, aún se escucha en algunos programas de la radio dedicados a relevantes intérpretes de la música cubana.

Una Bar-Café lleva su nombre en Cienfuegos para que las nuevas generaciones se acerquen a esa dama grácil, de porte refinado, conocida como la Emperatriz del danzonete.

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