Alaín Álvarez, una apuesta joven por el béisbol cubano
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Con Alaín Álvarez se ha dado un hecho raro en la pelota cubana. Su equipo terminó en el último lugar de la pasada Serie Nacional de béisbol y a él lo nombran director de la selección cubana para menores de 23 años que jugará en octubre en el Mundial.

En el calendario internacional de la Confederación Mundial de Béisbol y Softbol (WBSC, por sus siglas en inglés) esta es una de las competencias más importantes, la tercera si incluimos el Clásico Mundial. El Premier 12 es la otra y luego se ubican los torneos por categoría.

Sin embargo, el mentor de los Elefantes de Cienfuegos en las más recientes cuatro temporadas cubanas acumula una carrera en puestos de mando de equipos que va siendo más fecunda que como atleta cuando jugó tres campañas al máximo nivel en el país.

En Santa Clara lo recuerdan por sus años en el conjunto de ese municipio en series provinciales de la vecina Villa Clara. Como hijo adoptivo de la Perla del Sur, donde buscó horizontes competitivos, siguió en el juego activo y ha desarrollado una carrera en funciones de técnico que lo llevó primero a dirigir el equipo sub-23 durante tres años.

Bajo su égida se formó aquella hornada de talentos que en poco tiempo puso a Cienfuegos en el selecto grupo de los mejores ocho en el campeonato nacional de mayores y su afición volvió a soñar en grande. Como los tiempos en que ocuparon podio y jugaron de tú a tú con equipos de más linaje en nuestro béisbol.

Pero la mayoría de esos muchachos optaron por otros rumbos para su vida, tanto en lo deportivo como en lo personal, y a Alaín le tocó en la pasada campaña, sin tiempo y poca cantera, rearmar un conjunto.

En todo ese proceso reconstructivo no ha dejado de superarse y beber de diversas fuentes para entender mejor el arte de dirigir en béisbol, un trabajo que suele ser ingrato y exige de una preparación constante para saber resolver las disimiles situaciones de juego que se dan en un partido o competencia.

El año pasado estuvo junto a Eriel Sánchez en la preparación del equipo que compitió en los primeros Juegos Panamericanos junior y en 2023 acompañó a Armando Johnson en el Panamericano sub-23 que aseguró el cupo para la Copa del Mundo.

Ambos fueron momentos de aprendizaje y superación, más allá de las medallas conquistadas, y mostró además de sus conocimientos sobre béisbol, virtudes necesarias para el liderazgo, como su capacidad de escucha, dirección participativa, sicología y búsqueda constante de cohesión grupal para conseguir resultados.

Como Mandy Johnson no es de los hombres locuaces que anden pegándose a los micrófonos para ensalzar virtudes y justificar fracasos. Prefiere que sea el campo de juego el que hable por él, aunque da la cara sin miedos para explicar y responder por los hechos.

Algunos se sorprendieron cuando lo dejaron al frente del Cuba sub-23 tras la promoción de Johnson al equipo grande. Y él lo sabe, por eso desde que se concentró la preselección su principal verbo es trabajar, trabajar y trabajar.

Ha dicho que va por una medalla a la Copa del Mundo de Taipéi de China. No fijarse una meta así sería un suicidio. Los pronósticos son como una soga en el cuello.

En la pasada edición de esa justa del orbe, celebrada en 2021, atraso debido a la COVID-19, Cuba, con un equipo que fue menguando desde que aterrizó en México hasta terminar con la mitad de los jugadores por abandono, concluyó en un meritorio cuarto lugar.

Por eso ahora Alaín no puede pensar en un resultado por debajo, aunque una competencia nunca se parezca a otra. De su gestión depende que esos muchachos se comporten sueltos, divirtiéndose, pero enfocados y con dominio de los fundamentos de juego, lo que no fue muy evidente en el recién terminado campeonato nacional sub-23.

Ecuánime, organizado, muy observador de lo que sucede entre las dos rayas de cal y buen lector de los datos que aporta la sabermetría, Alaín Álvarez asume un reto para el que lo habían perfilado algunos expertos en sus primeros tiempos como entrenador.

Quizá cuando menos lo imaginó, en un país que en asuntos deportivos suele premiar por encima de casi todo el championismo, llegó la designación para una responsabilidad de envergadura. ¿Será que los tiempos están cambiando? Ojalá.

Por: Norland Rosendo González / Cubahora

Por Redacción Digital

Redacción Digital de Perlavisión.

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