Foto: Ansa

El cerebro femenino es más plástico que el masculino, según pruebas realizadas tras despertar de una anestesia con ketamina, un fármaco anestésico que induce un estado de sueño en el que no se percibe dolor, pero se mantienen las funciones vitales.

Es probable que este fenómeno fuera impulsado por la evolución para responder a mayores exigencias de adaptabilidad social y emocional, así como a la capacidad de realizar múltiples tareas simultáneamente, como ocurre en la crianza de los hijos, la búsqueda de alimentos o la coordinación de actividades grupales.

Por primera vez, investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria (ISTA), en colaboración con el Instituto Allen de Seattle, demostraron que las células inmunitarias del cerebro desempeñan un papel crucial en la respuesta a los medicamentos, poniendo de manifiesto diferencias entre los cerebros masculinos y femeninos.

Los hallazgos, publicados en la revista Science Advances, subrayan la necesidad de tener en cuenta cómo los fármacos pueden actuar de manera distinta en mujeres y hombres.

Ya en 2017, investigadores del ISTA observaron que los ratones macho y hembra reaccionaban de manera diferente a la anestesia con ketamina.

«Es su microglía —células inmunitarias especializadas que vigilan constantemente el cerebro— la que responde de forma distinta», señala Sandra Siegert, coautora del estudio junto con Alessandro Venturino.

A diferencia de muchos otros anestésicos, la ketamina no se limita a inducir la pérdida de conciencia; también altera la percepción del dolor y la formación de recuerdos.

«En esencia —agrega Venturino—, atenúa la comunicación entre las neuronas, precisamente la red que debe recuperar su funcionamiento normal cuando el paciente despierta».

Un análisis del comportamiento de la microglía y las neuronas en ratones durante la recuperación de la anestesia reveló que, en las hembras, la microglía comenzaba a establecer contactos prolongados con las neuronas, un proceso que coincidía con el inicio de la remodelación sináptica y la plasticidad.

Sin embargo, este fenómeno no se observó en los machos.

Además, no se produjo remodelación sináptica en los ratones carentes de microglía; por tanto, estas células actúan como un mediador crucial de la plasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y, en este caso, restablecer conexiones.

Por Ansa Latina

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