Una reciente graduación de cuidadoras de ancianos en el municipio de Palmira nos hizo reflexionar en cuanto a la necesidad de masificar este empeño en cada una de las localidades de Cienfuegos, sobre todo en aquellas en que el indicador de envejecimiento poblacional ha disparado las alarmas.
Aun cuando la provincia central cubana no sea la más envejecida del país, existen índices superiores al 16,9 por ciento de personas mayores de 60 años y en localidades como Santa Isabel de las Lajas y Cruces alcanzan un 20 por ciento. Entonces la necesidad de más graduados se convierte en un imperativo.
Crece el número de cienfuegueros en condiciones de vulnerabilidad, por diversas causas como bajos ingresos –cuestión atendida por la Seguridad y Asistencia Social-, enfermedades y el tener que destinar buena parte de esos escasos ingresos a la compra de medicamentos, malas condiciones de las viviendas y una emigración familiar que en muchas ocasiones dejó en la Isla a quienes una vez fueron el soporte del hogar.
Algo que llama la atención es el término cuidadoras –y uno se pregunta porqué no cuidadores. Quizá por adjudicar mayor sensibilidad a las mujeres, pero de ser así no existieran enfermeros, por ejemplo, entonces debemos buscar que haya paridad de género en el oficio que en realidad entraña preocupación, ternura, dedicación y responsabilidad ante todo con el resto de los semejantes que acompañan o no, a quien demanda de ese servicio.
Dado el primer paso en la concreción de una exigencia social, corresponde a la institucionalidad y organizaciones de masas evaluar las reales condiciones desde el barrio, seleccionar y preparar a quienes muestren disposición por la solidaridad y el sacrificio. Debemos prever que con el paso del tiempo la vejez pudiera convertirse en un problema si no fuimos capaces de mirar hacia el futuro.
Otras medidas que acompañarían al noble oficio están relacionadas con la geriatrización de los servicios, preparar a las ciudades y sus habitantes para facilitar la vida a los ancianos. Se han dado pasos en ese sentido, pero las condiciones socioeconómicas de la Cuba de ahora mismo, demandan de urgencias, no nos durmamos en los laureles…

