Aquel 22 de abril de 1819 el teniente coronel Don Luis D´Clouet y Favrot, natural de Burdeos, en Francia, tomó posesión de las tierras cercanas a la bahía de Jagua en nombre de Su Majestad el Rey de España, ante la presencia de un grupo de colonos, quienes escuchaban de rodillas la lectura del decreto real durante el acto de fundación.
El histórico hecho aconteció junto a una planta de Jagua, que constituyó el punto cero, donde ese día de abril del siglo XIX se fundó la colonia Fernandina de Jagua, cuyo nombre honraba al monarca español Fernando VII y daba continuidad al calificativo otorgado a esa zona por los pobladores aborígenes, que tejieron hermosas leyendas donde dejaron constancia de la cosmogonía universal, en la cual el sol era Huiyón y la luna, Maroya.
Siguiendo las pautas constructivas de la época, el núcleo urbano fundacional tuvo como centro luego a la Plaza de Armas ―actual parque José Martí―, alrededor de la cual fueron trazadas las primeras 25 manzanas y construyeron inmuebles relevantes como el Ayuntamiento, la iglesia y las viviendas de los habitantes del pueblo recién creado.
Una década más tarde, mediante el Real Despacho del 20 de mayo de 1829, el asentamiento recibió el título de Villa y adoptó el nombre de Cienfuegos, en honor al Capitán General de la Isla Don José Cienfuegos Jovellanos.
Luego, el 10 de diciembre de 1880, por orden real le fue conferido el título de ciudad, teniendo en cuenta el vertiginoso crecimiento de la población, el progresivo desarrollo de las riquezas y la importancia del puerto marítimo.
De ese modo, Cienfuegos se convirtió en la única urbe de América constituida por colonos franceses bajo dominio hispano y se distingue por el trazado ancho y en línea recta de sus calles, la arquitectura de rasgos eclécticos y neoclásicos; las cúpulas de varias edificaciones, las fachadas de color pastel y las majestuosas mansiones con sus elevadas columnas, entre otros elementos que hacen de la zona un lugar excepcional.
La construcción del único Arco de Triunfo existente en la isla caribeña, emplazado en el parque José Martí desde 1902, y una bandera similar a la del territorio galo que identifica a la hoy bien llamada Perla del Sur, demuestran la gran influencia de esa nación europea en esta tierra, la cual decidió el progreso arquitectónico de esos dominios en sus primeros años de existencia.
Otras construcciones de alto valor matizan el entorno del centro fundacional de la villa y sobreviven al paso del tiempo, tal es el caso de la Catedral de Nuestra Señora de la Purísima Concepción, cuyo inmueble original fue erigido en 1833; el Teatro Tomás Terry, uno de los tres más significativos del siglo XIX cubano; el bar El Palatino, calificado como el más antiguo de la plaza; así como la casa del fundador y el antiguo Ayuntamiento, hoy sede del Gobierno provincial.
Desde 2005 el centro histórico urbano de la otrora villa Fernandina de Jagua ostenta la condición de Patrimonio Cultural de la Humanidad, declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Cienfuegos fue inspiración para varios artistas, entre ellos Benny Moré, quien cantara a la ciudad que más le gustaba; o José Ramón Muñiz, autor de Luna cienfueguera, considerada un símbolo identitario de la provincia.
Esos predios aún atesoran sus raíces marineras, resguardadas por la Fortaleza Nuestra Señora de los Ángeles de Jagua, una de las más importantes del centro de Cuba. Ostenta, además, el Paseo del Prado más largo de la isla, ampliado como parte de las obras por el bicentenario, y recibió como regalo por la fecha el parque José González Guerra.
Por eso, aunque conserva sus aires de ciudad francesa del siglo XIX, es orgullo de quienes más de 200 años después habitan una urbe que resplandece.
Por: Yohandra Gómez Amaró / ACN
