Si se le pregunta a Hubernaldo Fernández cómo va la zafra, deja momentáneamente su labor, clava sus ojos en ti y responde con determinación. Empuñando su guataca y liderando a un pequeño grupo de apenas diez hombres, encabeza uno de los destacamentos de cortadores que, en tiempos difíciles para la caña, extraen lo mejor de la tierra.

Dos combinadas, cuatro camiones y un par de “tractores chorreros” lo acompañan, colaborando para entregar la mayor cantidad de caña posible a la empresa Antonio Sánchez, en Cienfuegos. “Este es un destacamento que siempre ha respondido al llamado de la empresa”, afirma con orgullo. “Estamos al 79% de la tarea. Hoy nos quedamos sin sellos, pero nuestros operarios improvisaron uno para no detener el corte mecanizado. Las principales limitaciones son las grasas y los lubricantes, pero no nos rendimos”.

Desde las primeras luces del día, relata mientras se ajusta la gorra, están en pie. “Y no nos retiramos hasta cerca de las siete de la noche. Mientras haya caña, hay trabajo”.

No muy lejos de allí, otro de sus camaradas se encuentra al pie de una imponente KTP que interrumpe su labor de vez en cuando. Alexis, el mecánico, confiesa que, aunque las condiciones son extremadamente difíciles, siempre intentan mantener “una mentalidad positiva”.

“Imagínese, periodista, si nos detuviéramos a pensar en lo que nos falta, no estaríamos aquí. Las averías más comunes son los discos y los rodamientos. Si algo se rompe, nos subimos al torno y lo solucionamos. Después de tantos años, más de 15, esta es mi familia. Y aunque en casa me reclamen los míos, el azúcar es mi vida”.

Más que central, un polo productivo

Tras casi 120 años de molienda, al Antonio Sánchez no parecen acabársele las energías. El aroma que desprende es una mezcla distintiva y evocadora.

Al acercarse a esta imponente estructura, el aire se impregna de una fragancia dulce y embriagadora. Es un olor penetrante y cálido, que combina notas de melaza caramelizada, caña recién cortada y vapor que se eleva en las chimeneas.

Las nuevas medidas destinadas a salvar la industria azucarera en Cuba son una excelente oportunidad, comenta Lázaro Leonel Torres, director general de la Empresa Agroindustrial Antonio Sánchez, mientras que detalla el entramado productivo que rodea a la empresa.

“En nuestra entidad hemos establecido un sólido encadenamiento productivo con la empresa mixta Alficsa. Utilizamos los residuos generados por ellos en nuestra planta de torula, donde se produce miel proteica con vinaza y torula con vinaza. Además, al funcionar la fábrica de torula, establecemos una conexión directa con la fábrica de pienso, tanto en el proceso de ensilado, utilizando los desechos de la producción agrícola, como en la producción de pienso propio”.

Leonel Torres dice que el año pasado lograron cumplir un viejo anhelo: establecer una alianza con Alficsa por primera vez. “Solíamos comprar alcohol y aguardiente en Sancti Spíritus, Granma y Las Tunas, a pesar de tener una destilería a tan solo 20 metros de nuestra fábrica”.

Además de la planta de torula y el encadenamiento con Alficsa, la empresa cuenta con la Unidad Empresarial de Base (UEB) de derivados y nueve formas productivas. Entre ellas se encuentran dos granjas porcinas integrales y un centro de reproducción, que se enfrenta a un obstáculo significativo: la falta de pienso de inicio, una situación que afecta al país en general y que provoca la muerte de muchos cerditos después del destete.

“El año pasado tampoco contamos con dextrana, un elemento fundamental para los cerdos de raza, ya que necesitan la incorporación de hierro, a diferencia de los de capa oscura”, agrega Torres.

La empresa posee además un centro de ceba 200 animales, pero con una capacidad total de 1200 cerdos, representando una oportunidad para el crecimiento y desarrollo de la entidad.

Mientras nos muestra cada área del central, el director del complejo agroindustrial nos cuenta que tienen un sistema de fertirriego donde utilizan los residuos de la torula.

“Aunque la infraestructura de los canales está afectada, estamos trabajando en el reordenamiento interno para implementar una finca de semillas. ¡Imagínense, producir toda la semilla que necesitan en la misma empresa! Con un plan de 132 hectáreas, podrán incrementar los ingresos, ya que la caña se utiliza primero como planta madre y luego como materia prima para la molienda”.

Pero eso no es todo, nos dice con ímpetu. “También estamos produciendo Dióxido de Carbono. El año pasado lograron producir CO2 y montaron una línea de llenado de tanques para uso industrial en metalografía y producción de medicamentos. Incluso vendimos CO2 a Ciego Montero. La línea está certificada y comercializamos para diferentes formas de gestión”.

En el caso del ron, la entidad ha ampliado su bodega a 2400 toneles y están desarrollando una segunda bodega con 1300 toneles. Además, trabajamos para desarrollar nuestra propia marca de ron.

Como parte de los esfuerzos de sus trabadores para asegurar su propia alimentación y la de áreas colindantes, la empresa también cuenta con un centro de elaboración de productos cárnicos. “Aunque al principio las neveras no funcionaban, ahora ya tenemos dos en funcionamiento y estamos desarrollando nuestros propios extensores. Incluso elaboramos embutidos a partir de la harina de arroz y deshidratando yuca”.

El azúcar, el corazón

El central es el corazón de la empresa y se aseguran de mantenerlo en óptimas condiciones. Aunque tuvieron algunos contratiempos al inicio de la zafra, “por el déficit de personal y desconocimiento salarial”, han buscado alternativas.

Según nos cuenta su director, se incorporaron 21 jóvenes  de la EJT ocupando puestos clave dentro del central. “Los salarios mensuales han aumentado a 10 mil pesos, cuando el año pasado era una utopía alcanzar los 5 mil pesos”.

Lograr la eficiencia e independencia energética es otra de las metas.  En la actualidad el central se está autoabasteciendo al 106% y generan entre seis y siete megavatios mientras consumen alrededor de cuatro.

Sin embargo, la problemática fundamental sigue siendo la disponibilidad de caña.

“Es por ello que tenemos que buscar unas 50 mil toneladas de caña de Matanzas. Enfrentamos además numerosos problemas con los motores de las maquinarias. A pesar de contar con tres combinadas y un parque de KTP, la situación es tensa. Se realizan análisis diarios a las 4 de la mañana para evaluar la situación, pero a veces enfrentan escasez de suministros básicos como aceite hidráulico, grasa y varillas de soldar”.

A pesar de estas dificultades, en enero lograron moler 90 toneladas diarias, pero saben que podrían llegar a las 300 toneladas si tuvieran suficiente caña.

“La caña es un ser vivo y requiere cuidados constantes. Lamentablemente, han pasado cuatro años sin combustible suficiente para cultivar, deshijar y fertilizar. A pesar de esto, hemos logrado contar con 6 mil toneladas de combustible y siguen buscando soluciones para mantener la producción en marcha”.

Aunque enfrentan desafíos, la Empresa Agroindustrial Antonio Sánchez continúa trabajando arduamente para superarlos, en un empeño por hacer reverdecer, como antaño, los campos de azúcar.

ALFICSA: Un paso más en los encadenamientos productos

En el corazón del polo productivo Antonio Sánchez se encuentra Alficsa Plus S.A., una empresa mixta que ha florecido como la destilería más moderna de Cuba. Desde su reapertura en el año 2017, esta compañía se ha consolidado como un referente en la producción de alcohol fino y súper fino, gracias a su capacidad para destilar al vacío, una técnica revolucionaria en el país.

Con una envidiable capacidad de producción diaria de 900 hectolitros, Alficsa Plus S.A. ha trascendido los límites convencionales para ofrecer un producto de calidad excepcional.

Fotos: Enrique González (Enro)/ Cubadebate.

“Nuestro proceso productivo abarca diversas áreas especializadas, que incluyen la fermentación, destilación, energía y destilación de agua. Cada etapa del proceso se lleva a cabo de manera minuciosa y rigurosa, seguida de exhaustivas pruebas en los modernos laboratorios para garantizar la excelencia en cada lote de alcohol producido”, comenta Arnaldo Acosta Delgado, vicepresidente de esa entidad.

El impacto estratégico de Alficsa Plus S.A. no se limita a su capacidad de producción, sino que radica en la importancia de sus clientes principales. Havana Club, la emblemática marca de ron cubano, confía en esta destilería para obtener el alcohol de alta calidad que caracteriza a su producto insignia. Asimismo, la reconocida empresa de perfumería Suchel Camacho también se abastece de los destilados provenientes de Alficsa Plus S.A., utilizándolos en la creación de sus fragancias exclusivas.

No obstante, el aporte de Alficsa Plus S.A. a la industria va más allá de sus clientes destacados.

“Con un firme compromiso con la economía circular, la empresa ha implementado un modelo de aprovechamiento integral de la caña de azúcar y los residuos del ingenio azucarero. La melaza resultante de la producción de azúcar se convierte en una valiosa materia prima para la destilería. A su vez, los subproductos de la destilación se aprovechan en la fábrica de derivados, donde se generan CO2 de grado alimentario y alimentos para animales. Estos productos contribuyen a la autosuficiencia de los centros porcinos de la empresa azucarera, así como a la producción de embutidos para el consumo interno y externo”, añade Acosta Delgado.

El compromiso de Alficsa Plus S.A. con su personal también se destaca. Con una plantilla de 57 trabajadores altamente capacitados, la empresa ofrece salarios medios competitivos, complementados con una estimulación adicional de 17,500 pesos. Además, se establece un sistema de repartición de utilidades de manera trimestral, que busca mantener la estabilidad y motivación del equipo humano.

“La compañía cuenta con dos accionistas clave: una empresa española extranjera y una empresa cubana del grupo. Esta estructura accionarial asegura el suministro ininterrumpido de los insumos necesarios para la producción, garantizando así la continuidad y excelencia del proceso productivo”, apunta el vicepresidente.

Aunque el año pasado no alcanzó cifras récord en términos de producción, Alficsa Plus S.A. se destacó por su indiscutible eficiencia. Consumiendo solo 1,365 toneladas de miel por hectolitro de alcohol producido, la destilería se posicionó como una de las mejores del país, compitiendo en calidad con destilerías de renombre a nivel internacional.

Alficsa Plus S.A. se erige como un ejemplo de innovación y calidad en la industria del alcohol en Cuba. Su papel como proveedor esencial para marcas emblemáticas como Havana Club y Suchel Camacho es un testimonio de su excelencia.

Mediante la implementación de prácticas sostenibles y su enfoque en la economía circular, la empresa se mantiene a la vanguardia, impulsando el desarrollo de la industria y consolidando su reputación como líder en la destilación de alcohol fino y súper fino a partir de la caña de azúcar.

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