El congresista del Partido Demócrata, Jesús “Chuy” García, realizó una contundente denuncia contra la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba, a través de su cuenta en la red X @RepChuyGarcia afirmó que, durante 65 años, el embargo estadounidense ha tenido como objetivo “matar deliberadamente de hambre a civiles” con la esperanza de que su desesperación provoque una rebelión interna.
García señaló que la última medida económica impulsada por el presidente Donald Trump está específicamente diseñada para generar un colapso humanitario en la isla. Según el congresista, esta acción no hace más que profundizar el “castigo colectivo” contra el pueblo cubano y, como consecuencia previsible, forzar un aumento de la migración desesperada desde el país caribeño.
For 65 years, the U.S. has maintained an embargo against Cuba, deliberately starving civilians in the hope that their desperation triggers an uprising.
Trump’s latest economic assault against the island is designed to cause a humanitarian collapse, deepening our collective… https://t.co/VjHlHkdKOQ
— Congressman Chuy García (@RepChuyGarcia) January 31, 2026
Una crueldad sin justificación estratégica
El legislador demócrata fue categórico al descartar cualquier argumento de seguridad nacional. “Cuba no representa ninguna amenaza para Estados Unidos”, afirmó, subrayando que este no es el verdadero motivo de la política hostil. Para García, la administración Trump está “inventando una excusa para la crueldad” con el único fin último de lograr un “cambio de régimen” en la nación antillana.
El costo humano del bloqueo
La intervención del congresista Chuy García se suma a un creciente coro de voces críticas dentro y fuera de Estados Unidos que califican el bloqueo económico, comercial y financiero como una forma de guerra no convencional.
Esta política, sostienen, recae directamente sobre la población civil, afectando su acceso a alimentos, medicamentos y energía, en lo que constituye una violación del derecho internacional humanitario. La denuncia pone el foco en el costo humano de una estrategia geopolítica que ha persistido por más de seis décadas.
