El papa León XIV expresó este domingo preocupación por la situación entre Estados Unidos y Cuba y rechazó la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles a los países que envíen petróleo a la isla.
«He recibido con gran preocupación noticias sobre un aumento de las tensiones entre Cuba y EE.UU., dos países vecinos», aseguró el sumo pontífice desde el Palacio Apostólico al terminar la misa dominical, pidiendo a la Virgen de la Caridad del Cobre que «proteja a todos los hijos de esa amada tierra».
En este sentido, se unió al mensaje de los obispos cubanos, «invitando a todos los responsables a promover el diálogo sincero y efectivo, para evitar la violencia y cualquier acción que pueda aumentar el sufrimiento del querido pueblo cubano».
La jornada anterior, los obispos católicos de Cuba expresaron en una carta conjunta su profunda preocupación por el deterioro de la situación y advirtieron del riesgo de un mayor colapso tras las decisiones de la Administración estadounidense. Asimismo, reiteraron que la solución al conflicto debe hacerse por el camino «del diálogo y la diplomacia, nunca la coerción».
Contexto de la situación
El jueves, el mandatario estadounidense firmó un decreto que le permite imponer aranceles a las importaciones de productos de países que vendan o suministren petróleo a Cuba. El mandatario argumentó que la isla «constituye una amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad y política exterior de EE.UU.
Posteriormente, Trump aseguró que no pretendía «ahogar» a la nación caribeña con esto. «No, no es mi intención, pero parece que es algo que, simplemente, no va a poder sobrevivir. Creo que Cuba no podrá sobrevivir», sostuvo al ser consultado por la prensa sobre el tema, sin mencionar los bien documentados efectos del bloqueo que la Casa Blanca le impuso hace más de seis décadas.
Desde La Habana, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó: «Esta nueva medida evidencia la naturaleza fascista, criminal y genocida de una camarilla que ha secuestrado los intereses del pueblo estadounidense con fines puramente personales».
Tras la agresión militar de EE.UU. contra Venezuela, que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, Trump ha realizado declaraciones amenazando con aumentar la presión sobre Cuba.
El mandatario estadounidense aseveró que «entrar y destrozar» Cuba podría ser la única opción que queda para forzar un cambio.
Las amenazas del mandatario tienen lugar en medio del bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene EE.UU. sobre Cuba desde hace más de seis décadas. El cerco, que afecta gravemente a la economía del país, fue además reforzado con numerosas medidas coercitivas y unilaterales por parte de la Casa Blanca.
«Cuba es una nación libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer. Cuba no agrede, es agredida por EE.UU. hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender a la patria hasta la última gota de sangre», manifestó el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.
Desde 1992, cada año, esa política de cerco y asfixia económica recibe el rechazo de la comunidad internacional durante su examen ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Suman 33 las veces que por abrumadora mayoría ese organismo ha condenado el bloqueo estadounidense contra Cuba, con un promedio de votos positivos de 168, el de opiniones contrarias es tres, mientras el de abstenciones no pasa de diez.


