Jorgito Martínez durante las grabaciones de El derecho de soñar. Foto: Yoyi Martínez/ Facebook.

Jorge Martínez Castillo es de esos actores que se roban la pantalla, y de paso, el corazón de su público cada vez que decide apostar por un proyecto audiovisual. Su método de trabajo, si son personajes cubanos, de la vida cotidiana, parte de intentar buscar ese rostro en la calle, o al menos, alguien que se le parece. Poco a poco conocerlo y crear en su mente algo así como un Frankenstein.

“Mi personaje debe caminar, gesticular o hablar así mientras voy conformando el personaje. A veces se me parece mucho a alguien que veo en la calle y le caigo atrás a esa persona aunque parezca un loco. Además, donde más gano es en el trabajo de mesa con los directores y escritores. Vamos conversando, nos proponemos cosas”, confiesa el artista a Cubadebate.

Lo otro que jamás hace es memorizar las escenas. “Me crea un cliché. A la vez que tú sabes lo que yo voy a decir, o yo sé lo que tú vas a responderme, la escena pierde inmediatez. En la vida cotidiana esas conversaciones son espontáneas. Quisiera siempre lograr en una escena esa organicidad que se crea en una conversación real”.

El actor se aprende las ideas y deja que el resto de las palabras fluyan

Jorgito Martínez llega a El derecho de soñar a partir de una propuesta de Alberto Luberta. Le dio a escoger entre dos personajes y Reynaldo fue el rol que más llamó su atención.

“Estaba un poco reacio a hacer telenovelas por distintas razones: es un trabajo muy fuerte y me aburrí un poco de las temáticas que son casi siempre lugares comunes, más allá de la calidad del producto final y del trabajo actoral y de dirección. De hecho, lo último que hice fue con Luberta en Entrega, aquel policía con problemas familiares que me atrajo mucho”.

De Reynaldo, un personaje completamente distinto a lo que había hecho, le gustó el misterio que rodea a su vida y que se va descubriendo en el transcurso de la trama. Además, como plus, iba a trabajar con Luberta, Ernesto Fiallo, Verónica Lynn y Luis Rielo, y podía hacer en una misma telenovela dos roles totalmente distintos. “Eso fue un desafío: construir dos personajes sin que se pareciesen uno al otro”.

Jorgito reconoce que como hacía mucho tiempo no se hacían audiovisuales de época, El derecho de soñar convidó al público a investigar e interesarse por la historia de la radio en Cuba.

El actor recuerda que muchos de sus primeros trabajos fueron en Radio Arte, en el mismo lugar en el que se grabaron muchas escenas de la telenovela. “Me atrajo muchísimo poder estar ahí, los recuerdos de mis directores de la radio. Era una forma de homenajear a esos que hoy hacen la radio en Cuba”.

-¿En qué se basó a la hora de trabajar al personaje de José Goula?

-Es un personaje real, un actor muy reconocido en aquella época, a pesar de que hay poca información sobre él, sobre todo física. Hizo varias películas. Nació en Barcelona y recorrió el mundo. Hizo muchas películas en México y por eso fue perdiendo su acento español, además de que se lo exigían tanto en México como en Cuba.

“Para interpretarlo hice un collage a entre lo poquito que se sabía de él: que era una persona muy seria, con una excelente dicción, un poquito autosuficiente, exigía lo que él pensaba que le correspondía en ese momento. También me basé un poco en lo que en lo que yo oí del Derecho de nacer y en lo que vi de la película”.

-¿Qué le aporta Jorgito Martínez a Reynaldo? ¿Qué puntos en común tienen personaje-actor?

-Más allá de del trabajo y estudio que uno hace del personaje, le aporté la experiencia que tengo como actor.

“Puntos en común: haber pasado por la radio, saber cómo trabajan los directores de programa. Tanto Reynaldo como yo trabajamos con sinceridad para que las cosas lleguen al público de la mejor manera posible”.

-¿Qué significa la actuación?

-Imagínate tú. Son más de cuarenta años. Un día decidí dejar la música y entrar en la arena sin tener la certeza de que de que podría vivir de eso. Y así ha sido por más de cuatro décadas. Me es muy difícil hacer otra cosa en la vida que no sea actuar.

“He tenido muchos momentos lindos gracias a esta profesión, actores con los que he podido compartir, directores con los que he podido trabajar. He trabajado con grandes actores de este país. Cada una de esas oportunidades han sido una experiencia única.

“Siempre he trabajado para para el público, esperando que sea interesante, que aportara a la sociedad. Si no se hacer una tuerca, por lo menos quiero hacer reír, contribuir a que las personas pasen un buen rato cuando se sienten frente al televisor. Eso ha sido lo más importante de mi carrera.

“He pasado también por momentos muy duros por mi salud, pero siempre he pensado, ‘este no va a ser mi último trabajo; no quiero que este sea mi último trabajo’. Deseo quiero seguir haciendo cosas y vivir esta experiencia única que es ser actor”.

Por Portal de la TV Cubana

Portal de la TV Cubana.

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