La Verja de los Pavos Reales: filigrana cultural de Cienfuegos

Aquella reja que un día se soñó para decorado del entorno familiar, con el paso de los años ha sido reconocida como la Verja de los Pavos Reales, y hoy deviene marca especial o joya de la cultura en Cienfuegos.

A Facundo Ramírez, originario de Las Palmas de Gran Canarias, corresponde la paternidad de ese emblemático enrejado, al igual que la Casa Ramírez, en el municipio de Cumanayagua, dos hitos vinculados con la migración española y el crecimiento económico en este territorio en las primeras décadas del siglo XX.

Su nieto, el escritor y periodista Luis Ramírez Cabrera, contó a la Agencia Cubana de Noticias que su abuelo vino como emigrante para Cuba en busca de fortuna, la cual forjó con una gran tienda dedicada a todo tipo de comercio, víveres, lencería, calzado y farmacia, en los bajos de la vivienda edificada.

“También sus ingresos –dijo- crecieron por la expoliación a los empleados y campesinos que laboraban en los terrenos adquiridos para ganadería y caña, porque esos trabajadores debían comprar recursos por sistema de vales o créditos en el comercio de aquel empresario”.

Cuenta que aunque no era muy ilustrado, el viejo recibía revistas europeas, y un día vio una reja con dos Pavos Reales en la portada de una publicación francesa y la mandó a reproducir en la fundición El Crisol, de la Calzada de Dolores, en la ciudad cienfueguera.

El acabado fue una obra de arte y la verja fue a presidir la entrada de la segunda casona familiar bautizada como Villa Antonia, dedicada a su esposa cubana, con la cual procreó 19 hijos.

Este inmueble en cuestión, aún está ubicado a pocos kilómetros de la urbe sureña, y desde que contó con el hermoso portón, se convirtió por su majestuosidad en punto de referencia para los lugareños.

Ramírez Cabrera agregó que investigadores de Cumanayagua, donde primero residió su familiar, cuentan cómo Facundo Ramírez mandó a elevar unos metros más la casa de dos pisos, construida por él en el lugar más céntrico de aquella localidad, para superar en altura el puntal de la iglesia y el puesto de la guardia rural.

Narró que entre las ambiciones no logradas de su antecesor estaba comprar el ingenio Parque Alto, no obstante, al no lograrlo, adquirió gran cantidad de azúcar a precio mínimo, y cuando comenzó el alza del producto, el hombre de negocios se negó a vender esperanzado en que el dulce grano seguiría su ascenso.

Sin embargo, durante la crisis de 1929 cayeron los precios y con estos sobrevino el derrumbe del empresario y su capital quebró, junto a la Casa Ramírez, la cual desde su fundación había sido hipotecada, y pocos años después falleció Facundo.

La familia vivió en la Casa del portón de los Pavos Reales hasta que pasó a otros propietarios, y en 1982 autoridades de la Oficina de Patrimonio rescataron la verja, y la ubicaron en el patio interior del Museo Provincial, desde donde siempre será un marcador del desarrollo económico y filigrana cultural de Cienfuegos.

Por: Onelia Chaveco Chaveco | ACN

Por Onelia Chaveco Chaveco

Licenciada en Periodismo. Master en Estudios Socioculturales. Periodista de la Agencia Cubana de Noticias.

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