No es precisamente de la conocida zarzuela española que deseo hablar aquí, apenas tomo prestado su título para referirme a un tema más cercano y polémico, a propósito de la recién finalizada telenovela cubana Viceversa, dirigida por Loisys Inclán y trasmitida durante meses por Cubavisión.

De sus valores y falencias no tratarán estas líneas, pues aunque aventuré ocasionalmente algunos criterios sobre ciertos aspectos relacionados con ambos en las redes, no la seguí a tiempo completo por lo que me parecería injusta e incompleta una valoración en conjunto.

Quiero, sin embargo, partir de un momento controversial en su último capítulo para reflexionar sobre un tema que trasciende el audiovisual en sí.

La pareja gay de la novela se da al final un pequeño beso erótico lo cual ha dinamitado las redes sociales: a favor, en contra, en este último caso incluso cuestionando a la televisión por emitir, permitir una escena así.

El conflicto no es nuevo. Reaparece cada vez que alguna obra presenta momentos semejantes: películas, telenovelas y series extranjeras ( sobre todo de Brasil), teleplays…, lo cual refleja un estado preocupante: la homofobia persistente en gran parte de la sociedad cubana, pese al refrendado Código de las familias, la educación llevada a cabo durante años ya por centros especializados como el Cenesex , y expertos relacionados con estos temas que en la propia televisión lo han abordado .

Las manifestaciones en las redes abarcan varios registros pero todas apuntan a lo improcedente e impertinente de tales escenas.

Unos llegan a declararse nada homofóbicos y respetuosos con la orientación sexual de cada quien pero alegan que ” no hay que exagerar”, que ” los niños pueden ver” y que está bien incluso se muestren relaciones entre personas del mismo sexo pero “sin hacerlas explícitas”.

Me pregunto si alguno de esos objetores protestó ante la cantidad de escenas mucho más desarrolladas , trascendentes del mero beso entre las otras parejas ( hetero) que se apreciaron en Viceversa y aparecen constantemente en todo tipo de audiovisuales.

No recuerdo haber leído ninguna, la cual sigue apuntando a discriminación y homofobia, a seguir considerando estas últimas ” normales ” y aquellas no ( de hecho he leído algunas opiniones donde por lo claro se expresa esto así).

Sobre los niños, considero que lejos de afectarles asistir a tales manifestaciones de afecto no heteronormativas, resulta positivo que se familiaricen con estas para que desde temprano aprendan a aceptar y respetar las diferencias y rompan con los tabúes y prejuicios que aun, como vemos, arrastran las generaciones de sus padres y abuelos.

Hay quien llega hasta el descalabro de considerar que escenas así pueden influir en la preferencia de los infantes, ridículo y anti científico argumento. De hecho, si eso fuera así, tanto se ha visto el otro caso en la TV y el cine ( hombres y mujeres haciendo el amor) que ningun espectador perteneciera a las comunidades lgtbyq.

Otras opiniones que he leído apuntan a un argumento no menos baladí e insostenible: ” aun la sociedad no está preparada”. Me pregunto hasta cuándo habrá que esperar para que nuestros medios puedan trasmitir materiales abiertos, libres, inclusivos, que aborden esos temas sin cortapisas ni hipócritas censuras, apoyadas en trasnochadas moralinas.

Y qué mejor ayuda a esa ” preparación ” justamente que los tales: documentales, películas, series, telenovelas: ficción y no ficción encaminados a trasmitir contenidos que siembren cultura e información sobre sexualidad con los más avanzados y serios conceptos científicos y sociales.

Desde que el 17 de mayo de 1990 la Organización Mundial de la Salud ( OMS) eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades siquiátricas, algo ha llovido.

Pero como vemos, prosigue la ” sequía ” respecto a intolerancias, miedos infundados, prejuicios, condenas abiertas o más o menos solapadas, procedentes de grupos fundamentalistas y personas ignorantes, en el fondo insensibles que continúan dividiendo la humanidad en compartimentos estancos , olvidando que la vida y la sociedad son tan ricas y complejas precisamente por diversas y variopintas.

Votemos porque la televisión cubana no renuncie a tales conquistas ( ya valiosas series tales Calendario, así como telenovelas , cuentos y teleplays junto a espacios de orientación y análisis han abordado estos ítems con audacia y tino).

Ni mucho menos retroceda en su justo rumbo ante ciertos televidentes negados al parecer a la creación definitiva de una sociedad plural, ” con todos y para el bien de todos” a la que también un simple beso de amor – entre quienes sea- puede contribuir.

Por Frank Padrón

Crítico cubano de cine, narrador y conductor. Pinar del Río, 1958. Es autor, entre otros, de los libros Más allá de la linterna (ensayo, 2000), Eros-iones (cuento, 2001), Pura semejanza (poesía, 2004), y La profesión maldita (2005). Es conductor del programa televisivo De nuestra América.

0 comentarios en «Opinión – La leyenda del beso»
  1. Si el comentario viniera de otro, me extrañaría, pero viniendo de Juan Padrón, se justifica. Que hacer paralelo entre el beso de la pareja gay y los de las parejas heterosexuales en llevar el reclamo a extremos.

  2. Hasta cuando la gente se va a molestar con esas escenas, y si aún hay homofobia, aunque digan que no. Y los niños que lo vean así no crecen con los prejuicios de las viejas generaciones

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